¿Autismo, es o no enfermedad?


21/08/2020 22:17

autismodiario.com/2018/01/29/neurodiversidad-autismo-asperger-diagnostico/


Otra alteración de tipo emocional: y se dice que los niños con autismo son ángeles.

Bueno, cualquier niño del mundo puede ser considerado como un ángel. Y esto no deja de tener el mismo cariz emocional que el aspecto del punto primero. Pero realmente el quid de la cuestión se basa en que por una cuestión popular, a todo niño enfermo se le etiqueta como angelito, y a más grave sea su enfermedad, mayor nivel de “divinidad”.
Este tipo de falsas afirmaciones, realmente asocian al autismo con una enfermedad, y como vamos a explicar el autismo no es una enfermedad.


Estamos ante un nuevo paradigma y todo lo relacionado con la discapacidad o diversidad funcional se encuentra en la actualidad en un proceso de cambio. y este proceso de cambio implica a su vez el revisar cómo estamos entendiendo las clasificaciones. Y quizá ese debería ser el punto de partida, ya que la diversidad es grande, y una nueva visión implica un nuevo enfoque que es cómo la persona interactúa con su entorno social..


Clasificando la DIVERSIDAD FUNCIONAL”
bajo el nuevo paradigma. Nos hallamos ante una serie de grupos o tipos generales:

Por una parte el grupo de personas que tienen problemas de movilidad, ya sean paraplejias, tetraplejias,… es decir, que no se pueden desplazar sin el concurso de un tercero. Sea este tercero una persona o una silla de ruedas u otro mecanismo que propicie el movimiento.
Sus capacidades de interacción social global no están afectadas.

Segundo, tenemos a las personas que tienen deficiencias sensoriales graves, ya sean que afecta a la visión o al oído. Sus capacidades de interacción social global si están afectadas.

Tercero tendremos a personas con una movilidad reducida, que aunque presentan autonomía de movimientos, estos serán más lentos y/o condicionados. Y no requieren del concurso de terceros, aunque puedan necesitar, por ejemplo, de muletas. Sus capacidades de interacción social global también están afectadas.

En cuarto lugar tendremos a personas que debido a algún tipo de enfermedad presentan diferentes niveles de problemáticas, por ejemplo: diabetes, problemas renales severos, esclerosis Lateral Amiotrófica, Parálisis Cerebral, Epilepsia, etc,… Sus capacidades de interacción social global no están afectadas.

En otro grupo y quinto lugar nos aparecerán personas que debido a trastornos mentales presentan una problemática en su interacción social, véase Esquizofrenia, Síndrome de Tourette, Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), Trastorno Bipolar, … Con lo cual sí tienen ciertas restricciones en sus capacidades de interacción social global.

El sexto grupo sería el de personas que tienen problemas en el manejo intelectual,desde niveles leves a severos. Sus capacidades de interacción social global pueden verse afectadas, aunque en determinados niveles estas pueden acabar desapareciendo, y en otros sencillamente requerirán de mucho más tiempo, o incluso del concurso de terceros para poder tener una vida plena.

En septimo lugar, tendremos a personas que debido a Trastornos del Neurodesarrollo presentan problemas en la interacción social global, aunque muchos de estos problemas pueden resolverse, si no totalmente sí parcialmente.
A su vez, pueden presentar otras comorbilidades que compliquen aun más sus problemas sociales, como pueda ser la Hiperactividad, TOC, u otras enfermedades asociadas como epilepsia, diabetes, etc… Sería el grupo de los Trastornos del Espectro del Autismo.
Y presentan diversos niveles de deficiencias en sus capacidades de interacción social global.

Un último grupo u en octavo lugar, es donde podemos encontrar mezclas de los grupos anteriores u otras problemáticas relacionadas con Trastornos Genéticos los cuales pueden asociar diferentes problemáticas. Pueden presentar muchos niveles en sus capacidades de interacción social global.


En ningún caso me he referido a la capacidad intelectual,
ya que esta debe de ser entendida realmente como un aspecto puntual de las capacidades de interacción social global.

En esta GLOBALIDAD incluyendo obviamente todos aquellos aspectos que de una forma u otra nos complican la “pertenencia” de forma “aceptada” al grupo social mayoritario.

Ya sea por modelos diferentes de manejo intelectual, por problemas puramente físicos que condicionan muchos aspectos de la vida en grupo, por problemas sensoriales que a su vez también condicionan este modelo vital, o por problemas de un enfoque “diferente” de los modelos de interacción con el grupo.

El AUTISMO como una DIVERSIDAD FUNCIONAL MAS....Se habla mucho sobre los mitos que se usan habitualmente, de como ciertos prejuicios generan muchos perjuicios. Y estos prejuicios basados en prejuicios (disculpen el trabalenguas) alcanzan un amplio abasto de aspectos de la vida.

Es curioso como los grupos de defensa de personas con diversidad funcional luchan en el camino de hacer desaparecer las definiciones que, al final, te acaban encasillando. Y sin embargo, en el autismo se hace especial hincapié en hacer valer la condición por encima de sus derechos e identidad como ser humano. Es muy raro ver a alguien ir autodenominándose a sí mismo como parapléjico como bandera de identidad absoluta y definitoria, pero sí lo hace como persona con plenos derechos.

Al final es difícil establecer la línea social sobre si lo que uno pide son derechos o son privilegios. Es un derecho ser distinto, ser diverso, y es un derecho tener las mismas oportunidades, tener modelos equitativos de atención. Evitar ser discriminado. Poder tener acceso a una vida digna, incluso si se requieren de determinados apoyos para ello. Pedir mi aceptación pero sin tener que aceptar yo a los demás, ya es pedir privilegios. Estamos en medio de un nuevo paradigma, y eso requiere de un cambio importante en todos los grupos.

Al final, la base de todo es cómo podemos tener una interacción social en nuestro entorno adecuada a nuestras necesidades y acorde a nuestros derechos. Porque al final, lo que se pide es eso, respeto.


El único mito existente a día de hoy sobre el autismo, es el autismo en sí mismo. Cualquier cosa que cualquier persona diga -basada en premisas obsoletas- sobre el autismo está equivocada. Y está equivocada porque en estos últimos años los avances han sido tremendos.

La comprensión del autismo en sí mismo y los modelos de intervención hacen que una persona con autismo, que recibe una adecuada intervención en su infancia, acabará siendo tan rara o tan normal como cualquier otra persona, con un carácter y personalidad propia. Y aunque ciertamente siga teniendo ciertas peculiaridades en su forma de ser, éstas no convierten a la persona en un ser sujeto de lástima, pena o rareza.

Y hago esta reflexión basada en un sinnúmero de cuestiones, pero por sintetizar, a día de hoy en el mundo del autismo han surgido grandes y esperanzadores avances. Cada día se diagnóstica antes, y por tanto se puede intervenir de forma temprana. Hace tan solo 20 años, un niño con un diagnóstico de autismo estaba condenado a ser un gran dependiente de por vida.

En el autismo se ven afectadas principalmente (En diversos grados) la comunicación, la capacidad de interacción social, el procesamiento sensorial, y la famosa triada. Aunque ahora añadamos la nueva triada de atención sensoriomotriz, de comunicación y estados emocionales (Calidad de vida).

Aunque con una intervención adecuada estas carencias pueden resolverse, si no al 100% en todos los casos, si en un elevado porcentaje. Y este hecho excepcional hace que la persona con autismo rompa con absolutamente todos y cada uno de los viejos tópicos y estereotipos establecidos. Y será tan diverso como cualquier otra persona.

Y en el caso particular del extinto Síndrome de Asperger (ahora es todo autismo, aspectos a abordar en este nuevo paradigma) también están dándose cambios gigantescos. La comprensión más eficaz sobre el mismo permite dar a estas personas suficientes instrumentos como para que puedan tener una vida de los más normal. En el hipotético caso de que a estas personas les pueda interesar tener lo que se denomina una vida “normal”. La mayor problemática viene dada por los problemas de comprensión de normas sociales aceptadas y en muchos otros casos por problemas del procesamiento sensorial -que como una comorbilidad incrementan los problemas de estas personas-, pero habida cuenta que todos estos “problemas” son solucionables, nos vamos a encontrar con una nueva generación de personas que aún con autismo, pueden tener vidas totalmente plenas y dignas.

Dados estos avances y calidad en la intervención, todas las personas con un Trastorno del Espectro del Autismo que nazcan a partir de ahora, y a las que no se les prive del derecho universal y fundamental a tener la intervención adecuada, serán personas con una vida plena y posiblemente -tengo esa esperanza- mucho más ricas a todos los niveles que la de las personas “neurotípicas”. Porque aun y a pesar de todo, sus pequeños matices, esos que les otorgan ese grado de “diferencia”, son los que les harán realmente especiales en su vida. Quizá porque determinados roles sociales como el ya famoso “El qué dirán”, por poner un ejemplo, les va a seguir importando un soberano bledo, y por tanto, muchas de las restricciones que nuestra sociedad moderna impone, para precisamente controlar y sofronizar a la población, no van a ser válidas en este grupo humano. Es por tanto evidente que podrán y sabrán convivir sin problemas y, además, formar parte de una nueva generación que pueda ir hacia delante sin la necesidad de la aprobación de un grupo.

Mitos desde el propio Autismo. Es curioso que a pesar de las campañas continuadas para eliminar los mitos del autismo, en la última década no hayamos avanzado tanto como esperábamos. Pero por otro lado, no estemos haciendo nada para eliminar los mitos que desde este lado hemos creado. Pero los hemos creado a modo de protección, como un sistema de mejoría emocional. Hemos creado mitos amables, preciosos, que aderezamos con bellos poemas y que no tienen otro propósito que hacer que algunas personas se sientan mejor (o menos mal), aunque a la persona con autismo esto no le resuelva absolutamente nada. Es más, incluso se han creado grupos sociales, específicos por supuesto. Que no deja de ser incongruente con la lucha de eliminar las especificidades.

Por ejemplo: Einstein, Bill Gates, Dali y no sé cuantos personajes famosos más tenían autismo. Decir esto implica un modelo de protección emocional, se usa un parangón de calidad para esconder una situación mala. Mi hijo tiene autismo, no habla, tiene berrinches, pero Einstein tenía autismo, por tanto el autismo no puede ser tan malo.

Otro más: Las personas con autismo no mienten. Lo cual es totalmente falso, ya lo creo que mienten, engañan, modifican la verdad o la ocultan. Quizá lo hagan con propósitos diferentes a la mayoría de las personas, pero en suma mienten. La mentira está muy ligada al desarrollo adecuado emocional y la comprensión del contexto social, pero sobre todo, está ligada a la comunicación. Si esta es de calidad, antes o después aparecerá la mentira, el engaño o la ocultación de la verdad, que no deja de ser una forma de mentir.


Y otra: Los niños con autismo son todos muy cariñosos. Pues hay de todo, los hay cariñosos y los hay que no. Al igual que el resto de las personas, las hay cariñosas y afectuosas y las hay que no.

Otra más: El autismo se cura desde dentro. Que también tiene el carácter emocional, la familia necesita creer que el niño se va a curar. Es lo que yo denomino la crisis del amor. ¡Este no era el niño que yo esperaba! ¡Envíenme el que yo pedí! Y por tanto, necesitan creer ciegamente que existe una cura para que su hijo pueda encajar en el concepto previo que tenían. Realmente es una de las fases del proceso del duelo. La pura negación y la búsqueda de la “cura”.

Hay muchos más, pero por cuestiones de economía los voy a obviar. Aunque básicamente este tipo de mitos están encaminados a ayudar a nivel emocional a la familia. Ni resuelven nada, ni mejoran en nada a la persona con el trastorno. Salvo que en el caso de que sus padres usen este tipo de afirmaciones emocionales para sentirse mejor y por tanto en este caso, sí aporten algo de mejoría en la vida del niño, ya que sus padres tienen una mayor estabilidad. Aunque esta estabilidad se puede obtener por otras vías más funcionales.

Otro de los aspectos es la creación de grupos sociales excluyentes. Y aquí hablo de asperger (ahora autismo de alto funcionamiento, realmente odio esa definición). A muchas personas con asperger les gusta autodenominarse Aspies (y ahora autistas, nos cambiamos la autodefinición en función de los dictados del DSM, quizá eso de ir a toque del DSM de EE.UU. sea otra de las cosas que haya que contemplar en la visión del nuevo paradigma), como una forma de identificarse con un grupo concreto y específico. Yo creo que es un error, ya que automáticamente crean un modelo de auto-segregación.

Pondré un ejemplo: En uno de mis primeros viajes a los EE.UU., conocí a un joven muy simpático, y en una charla se empeñó en hacer valer su diferencia racial, y me decía que él era Afroamericano y no Norteamericano. Ante mi perplejidad le pregunté si entonces los Smith, Jhonson, Swartz,…, ¿eran entonces Euroamericanos? Como es lógico mi perplejidad se trasladó a mi compañero de tertulia. El propio concepto de Afroamericano es un concepto que segrega a una inmensa comunidad del grupo general. Potenciar una diferencia no es más que hacerla más visible. Va en contra del modelo de igualdad. No podemos ser todos iguales si te empeñas en hacer valer tu diferencia. Y esto mismo pasa con las personas con asperger (ahora autistas), que necesitan sentirse parte del grupo social, cosa que por cierto tira al suelo esa tontería de que las personas con asperger son antisociales. Pero como tienen problemas a la hora de que el grupo los acepte, se crean otro y se alejan más aún, fomentando de forma inconsciente la segregación.

Esto entra de lleno en a situación aun no resuelta ni clara de la nueva neurodiversidad. Porque en realidad, neurodiversidad es la población entera de la tierra, habrá que ver si somos capaces de aclararnos nosotros mismos, son cosas del nuevo paradigma.

Comprendiendo el nuevo paradigma. Y es que para hacer cambios debemos primero comprender el cambio, si quieres afrontar un nuevo paradigma has de tener las cosas claras. Anticipar las acciones no es algo exclusivo del autismo, es algo que tiene cierta aceptación social. Y para anticipar la acción debemos explicarla previamente y asegurarnos que esta acción futura ha sido debidamente comprendida.

Es importante ejercer la labor de formación e información. A su vez, estas dos deben desembocar en la concienciación del grupo mayoritario, de forma que entienda que la diversidad enriquece, que la tolerancia nos hace mejores. Si somos capaces de entender el reto y llevarlo a cabo, este nuevo paradigma en la comprensión de los Trastornos del Espectro del Autismo tiene el éxito asegurado, porque, no nos olvidemos, de esa comprensión dependen también el acceso a una intervención adecuada, al cumplimiento riguroso de los derechos de estas personas, a no robarles su futuro.

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