Hollywood, reino de rupturas.




Tom Cruise y Nicole Kidman, Kim Basinger y Alec Baldwin, Bruce Willis y Demi Moore... ¿Por qué tantas estrellas de Hollywood ven fracasar sus matrimonios?

La mayoría son atractivos, talentosos y famosos, pero en Hollywood un espeluznante 80 por ciento de los artistas se divorcian. Horarios incompatibles, ambición, la presión propia de su carrera, rumores por toneladas, abuso del licor... Estas y otras razones explican por qué las parejas de la meca del cine se separan como átomos en un reactor nuclear: Alec Baldwin y Kim Basinger, Tom Cruise y Nicole Kidman, Bruce Willis y Demi Moore, Meg Ryan y Dennis Quaid, Harrison Ford y la guionista de ET, Melissa Mathison; Helen Hunt y Hank Azaria...son solo seis de los divorcios ocurridos ultimamente.



Otras rupturas famosas de la última década incluyen a Jim Carrey y Lauren Holly, Julia Roberts y Lyle Lovett, Richard Gere y Cindy Crawford, Kevin Costner y su esposa, Cindy; Neil Diamond y su mujer, Marcia; Roseanne y Tom Arnold, Burt Reynolds y Loni Anderson, Ellen Barkin y Gabriel Byrne, Steve Martin y Victoria Tennant... La lista es interminable.



Enamorarse es fácil, pero mantener vivo ese amor demanda mucho trabajo, máxime para los actores que son personas necesitadas desde el punto de vista emocional y con jornadas laborales de hasta 18 horas diarias. Así, son gente que dispone de poco tiempo y energía para conservar viva una relación.



Todos los maravillosos beneficios de la fama, riqueza, atención, satisfacción del ego a menudo resultan las mismísimas causas por las cuales los matrimonios de Hollywood tienen tanta dificultad para sobrevivir.



En este contexto, se entiende el comentario que hizo Jennifer Tilly, protagonista de la película Mentiroso, mentiroso, cuando vio a Tom Hanks y a su esposa Rita Wilson en la más reciente entrega de los premios Oscar. "¡Todavía siguen juntos! ¡Es fenomenal!", exclamó. "¡Tener la misma esposa dos años seguidos!"


Los propios astros de Hollywood intentan dar explicación al impresionante número de divorcios que ocurren cada año en ese ambiente.



Ego superinflado



Aunque no todas, una gruesa cifra de las celebridades tienen un ego de tamaño exagerado. Y, en el mediano plazo (a veces antes) se vuelve insoportable convivir con alguien así. El cantante Neil Diamond reconoce sin reparos que él es un tipo difícil de tolerar: "Cualquiera que me soporte durante cierto tiempo merece algún tipo de medalla. La gente del mundo del espectáculo no puede vivir feliz sin que las otras personas los traten como dioses y les digan constantemente que los aman". Marcia, la exesposa de Neil, quien se divorció de él después de 24 años de casados, confiesa: "Me hastié de su comportamiento engañoso, arrogante y mandón en la casa".

Kevin Costner, divorciado en 1993, razonó: "El esquema mental de un actor es muy egoísta. Uno siempre está hablando de uno mismo y de lo que quiere hacer".


Romances súbitos



Los actores son impulsivos y emotivos. Esa es la razón por la que muchos de los noviazgos intempestivos de Hollywood terminan en matrimonio. Nicholas Cage y Patricia Arquette sorprendieron al casarse tras unas pocas semanas de romance.

La belleza de Los vigilantes de la playa, Pamela Anderson, y el baterista de rock Tommy Lee, optaron por el matrimonio después de salir juntos un mes. Y Drew Barrymore marchó al altar con solo tres semanas de conocer a su pareja (y ahora exesposo), Jeremy Thomas. Su unión se prolongó escasas seis semanas.

Dice la autora Aileen Joyce, quien escribió una biografía de Julia Roberts (The Untold Story of Julia: La historia no contada de Julia): "Su matrimonio con Lyle Lovett fue un asunto de último minuto y ocurrió apenas 20 días después de que se conocieron. Durante sus dos años de casada, Julia filmó una película tras otra, buena parte del tiempo en París (por Pret-a-Porter) y en Londres (por Mary Reilly). Estar separados, en dos puntos distintos del planeta, no facilita las cosas entre cónyuges".



"En Hollywood, la gente toma decisiones impetuosas, en un esfuerzo por lograr un sentido sólido de la realidad", explica la psiquiatra Carole Lieberman, quien reside en de Beverly Hills. "En una industria donde la fantasía desempeña un papel tan importante, mucha gente tiene problemas con los sentimientos verdaderos y con la intimidad. Cuando encuentran a alguien que satisfaga cierta necesidad emocional, se tiran de cabeza en la relación sin explorar si tiene otros requisitos vitales para un matrimonio y una vida familiar exitosa".

En la década del 80, Brigitte Nielsen ilustró de la mejor manera un romance intempestivo con la forma en que conoció a su exesposo, Sylvester Stallone: "Me tomé una foto y le pagué a un hombre del hotel donde él se alojaba para que se la llevara. Syl me llamó, y dos días después yo iba en el avión para Los Angeles".




A la sombra

Para un desconocido en Hollywood, estar casado con una superestrella es una experiencia potencialmente frustrante e igualmente difícil es para un astro admitir que ha sucumbido ante la atracción de un "colega".

Mimi Rogers, la primera esposa de Tom Cruise, lo analiza así: "Uno deja de ser un individuo. Siempre se referían a mí como 'la esposa de Tom Cruise'. Todavía sigo esperando que llegue el día en que no tenga que hablar más de él".




Meg Ryan, quien al principio de su relación con Dennis Quaid, era la menos famosa de los dos, recuerda: "Nunca me acostumbré a que la gente pasara la mano por encima de mí para saludarlo a él. ¡A nadie le gusta sentirse tan invisible!".Michael Douglas se refiere a su matrimonio con Diandra, su primera esposa, en los siguientes términos: "Ella era muy paciente con el tiempo y la energía que me demandaba mi carrera pero a la larga le resultó imposible estar con alguien que recibe tan enorme cantidad de atención. Ahora (casado con Catherine Zeta-Jones) evito los lugares concurridos precisamente para cuidar mi relación".



Las aventuras

Las tentaciones provocadas por coprotagonistas sensuales están incluidas (inevitablemente) en la vida de un actor.

No pocas aventuras candentes en la pantalla se han convertido a menudo en verdaderas relaciones de atracción mutua fuera de cámaras.




Basta con pensar en las parejas de oro de Hollywood: Katherine Hepburn y Spencer Tracy, Elizabeth Taylor y Richard Burton, Lauren Bacall y Humphrey Bogart, Vivien Leigh y Laurence Olivier, Marilyn Monroe e Yves Montand, Paul Newman y Joanne Woodward, Steve McQueen y Ali MacGraw, y Warren Beatty con la mayoría de sus coprotagonistas, incluyendo a su esposa Anette Bening.




Y ahí están Michelle Pfeiffer y John Malkovitch, Paul Hogan y su esposa Linda Koslowski, Alec Baldwin y su exesposa Kim Basinger, Tom Cruise y su exesposa Nicole Kidman, John Travolta y su esposa Kelly Preston, Tom Hanks y su esposa Rita Wilson, Kurt Russell y Goldie Hawn, Jeff Goldblum y su exprometida Laura Dern, Jeff Goldblum y su exesposa Geena Davis, Jessica Lange y Sam Shepard, Meg Ryan y su exesposo Dennis Quaid, Don Johnson y su exesposa Melanie Griffith, Melanie Griffith y Antonio Banderas, Michael J. Fox y su esposa Tracy Pollan, Johnny Depp y su exprometida Winona Ryder, Johnny Depp y Vanessa Paradis, Brad Pitt y Juliette Lewis, Brad Pitt y Gwyneth Paltrow, Brad Pitt y Angelina Jolie, Uma Thurman y su exesposo Gary Oldman, Uma Thurman y su esposo Ethan Hawke, Sandra Bullock y Matthew McConaughey, Nicolas Cage y Penélope Cruz (se conocieron cuando filmaban Captain Corelli's Mandolin, que se exhibirá dentro de un tiempo), Jim Carrey y Renee Zellweger, Julia Roberts y Liam Neeson, Julia y su exprometido Kiefer Sutherland, Julia y su exprometido Dylan McDermott, etcétera, etcétera.





Es innegable que hay una dinámica en el estudio de filmación, pues es un sitio muy creativo, apasionado y emocionante. Así opina la protagonista de Sex in the City, Sarah Jessica Parker, quien conoció a su excompañero sentimental, Robert Downing Jr., en Firstburn y ahora está casada con Matthew Broderick (a quien conoció en Broadway).

Celos y publicidad



Cuando uno está casado con alguien que filma ardientes escenas amorosas con otra estrella sensual, hay que estar muy seguro de los sentimientos del cónyuge hacia uno.

Jennifer López admite que su exnovio, Puff Daddy, se puso celoso cuando ella besaba a sus compañeros de actuación. "A todo el mundo le molesta ver a su compañero haciendo una escena de amor con otra persona. Cualquiera que sea humano se molestaría", comenta.



La exesposa de Kevin Costner, Cindy, admite que se turbaba tanto al ver a su esposo besando a las coprotagonistas, que se apretaba la mano terriblemente fuerte, hasta el punto de interrumpirse la circulación.



Michael Douglas ha contado muchas veces cuán duras le resultaron a su esposa sus escenas amorosas con Glenn Close (en Atracción fatal), Sharon Stone (en Bajos Instintos) y Demi Moore (Acoso sexual)."Sobrevinieron muchas peleas porque ella no avalaba los papeles que yo escogía", añade.

A los comprensibles celos, se suma otro factor que hace más dolorosa la vida con un artista de Hollywood: no existe privacidad y cualquier diferencia es divulgada en televisión, revistas y periódicos.



El fracaso es magnificado porque se informa de él, con detalles y distorsiones, al mundo entero.

Tras su ruptura con Brad Pitt, Juliette Lewis buscó refugio en las drogas. "Es terrible porque una no halla paz en ninguna parte. No podía huír porque mi historia estaba en todo lado, en las portadas de las revistas, en las carteleras".



Lynn Landon, quien se divorció en 1981 de Michael Landon (protagonista de La casa de la pradera), tras enterarse de que él estaba enredado con una extra de la serie de televisión, afirma que las noticias amarillistas terminaron de complicarle la existencia. "Veía fotos de Michael y de esta otra mujer con un título que decía: 'Michael Landon, feliz al fin'. Sufrí muchísimo".



Lynn fundó posteriormente LADIES, un grupo de apoyo para exesposas de Hollywood. En las reuniones que allí realizan, las mujeres intercambian historias sobre las batallas que han librado por la custodia de los hijos, hablan sobre las traiciones que sufrieron y se informan sobre sus derechos.

Uniones récord

Muchos matrimonios de Hollywood han establecido récords de brevedad que lo dejan a uno sin aliento: Cher y Gregg Allman, duraron un mes; Janet Jackson y James Debarge, 6 meses; Dennis Hopper y Michelle Phillips, 8 días; Marilyn Monroe y Joe Di Maggio, 9 meses; Drew Barrymore y Jeremy Thomas, 6 semanas; Robin Givens y Mike Tyson, 8 meses...

Pero la marca la conserva aún el ídolo del cine mudo, Rodolfo Valentino, y Jean Acker: 1 día, ¡el matrimonio más corto de Hollywood!



Pese a tales casos, algunos afirman que es posible tener una relación de pareja duradera, incluso en Hollywood. La desaparecida ganadora del Óscar Jessica Tandy y su esposo Hume Cronyn, estrella de Cocoon, estuvieron casados durante 53 años; la diva Sofía Loren y su esposo y productor, Carlo Ponti, han estado juntos durante 51 años. Y los ganadores de Óscar, Paul Newman y Joanne Woodward, llevan 43 años unidos.



Eso sí: mantenerse juntos no es fácil. "Creo que la supervivencia de nuestro matrimonio tiene algo que ver con la decisión que tomamos de vivir cerca de Nueva York y lejos de Hollywood", dice Joanne Woodward.




Los neoyorquinos Susan Sarandon y Tim Robbins, juntos durante 14 años, insisten en que sus familias se les unan en los lugares donde filman. Michelle Pfeiffer rechaza cualquier papel que la mantenga alejada de la familia durante más de dos semanas. "Generalmente escojo películas que se van a filmar en Los Ángeles", puntualiza.



Sofía Loren afirma finalmente: "El secreto de un matrimonio duradero es trabajo, trabajo, trabajo. Uno tiene que querer estar primero con la familia y con el esposo. Siempre me gustó pasar el tiempo con ellos, eso le daba sentido a mi vida"

Por Roald Rynning

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